Karen
- Perdona la tardanza -dije al entrar- Es que... Estaba mi madre por los pasillos y me encontró y ya sabes como se enrollan las madres. Bueno total, eso.
- No hay problema -dijo él con una sonrisa- Estaba entretenido viendo tus dibujos -rió-. Bueno... Tus dibujos y tu carta contra el hospital -rió de nuevo-
-Reí. Había escrito una carta con todas mis protestas para desahogarme y para entretenerme un rato. Para nada, porque no tenía pensado entregarla después.- ¿Qué quieres? Estaba aburrida aquí sola y surgió. Pero no la voy a mandar a ningún sitio, aparte que es un poco ridícula.
- Está bien que te desahogues aquí en vez de con el médico o alguno de tu familia.
- Sí... Supongo.
- Y, una pregunta. ¿Quién es este niño? -peguntó él, sujetando uno de mis dibujos en sus manos. He de decir que se me da muy bien dibujar, es uno de mis hobbies-
- Sinceramente, no lo sé. Me vino como un recuerdo a la cabeza al poco tiempo de despertarme y vi a ese niño. Estábamos como en una estación de tren.
- Ese... Ese niño soy yo. Me has dibujado a mí.
- ¿¡Eres tú!? Pues no lo sabía. Es más, no me lo había ni imaginado.
- Es del día en que te conocí, en King's Cross. Cuando me mudé de Mullingar a Londres por el trabajo de mi padre. Ese fue el primer día que te vi. Estabas esperando a tu tía, que venía de haber estado en Edinburgh y estabas aburrida jugando con una barbie. Entonces me acerqué a ti, porque tenía que esperar todavía dos o tres horas en la estación a que vinieran mis tíos en otro tren y empezamos a jugar. Yo con mi Spiderman y tú con la barbie, que la llamaste Jessica por cierto. Al final mi Spiderman y tu Jessica acabaron enrollándose como en las películas y empezamos a hablar. Ya sabes... Las típicas historias que se podían contar unos niños pequeños -sonrió triste-. Y resultó que yo me había mudado en la casa de en frente tuya. Quién diría en ese momento que acabaríamos así...
- Vaya... Es... Una bonita historia de cómo nos conocimos -sonreí. Era un poco imposible no sonreír teniéndolo delante-.
- No se me olvidará en la vida. Es uno de los mejores recuerdos que tengo hasta ahora.
-lo abracé, fue como un impulso- Te recordaré pronto, estoy segura.
- Eso espero -dijo él devolviéndome el abrazo-
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